APORTACIÓN DEL DOCTOR MARINO RODRIGO

Poco después de publicar la anterior entrada, recibo un email del doctor Marino Rodrigo, otro de los médicos homeópatas cuya opinión es necesario escuchar atentamente. Este es el texto:

14/05/2017 13:40, «Marino Rodrigo»  escribió:

Sobre el polémico Observatorio contra las pseudociencias…, de la OMC

Son tan diversos y de tal complejidad los temas que confluyen, se amalgaman y hasta confunden en este asunto, a veces interesadamente, que es empeño inútil pretender avanzar con enfoques simplificadores y reduccionistas. Conviene deslindarlos y abordar cada uno en forma sosegada, racional y, por supuesto, respetuosa. Esto, automáticamente, obliga a ciertas personas y grupos a adaptar su aportación al gran debate pendiente, a cambiar sus formas inciviles. O bien, de persistir en ellas, a autoexcluirse. Entretanto, el riesgo es que, ya sea por acción o por omisión, por la precipitación de unos o por la dejadez de otros, se cometan atropellos e injusticias en asunto tan delicado como la salud.

El derecho a recibir asistencia sanitaria, así como las obligaciones de quién, qué, cómo, cuándo y dónde la ejerce, están regulados por nuestro ordenamiento jurídico. El deseo del ciudadano y de los profesionales honrados de que se persiga el fraude y el engaño, van de suyo. Los excesos de la medicalización de la salud, los intereses económicos en juego en su pura y dura explotación mercantilista, sus maniobras para la manipulación y perversión de la ciencia en beneficio propio, todos ellos, obvios. La escasa fundamentación real de una (teórica) medicina basada en la pomposa (y mal traducida y peor digerida por algunos) evidencia, evidente. El discutible empeño deontológico en asimilar la práctica médica ética con el solo patrón oro de esa precaria evidencia, apenas sostenible. Las dificultades de una sanidad pública para ofrecer la mejor asistencia a la población; la decisión de facultativos de ejercer su vocación según su conciencia, incluido el honesto ejercicio médico no convencional (EMNC); el papel de la Organización Médica Colegial (OMC) en la regulación de la profesión y sus responsabilidades ante la sociedad; el principio de autonomía del paciente… No saldremos airosos en los debates legal, profesional y social pendientes si lo mezclamos todo. Será, lo es, de hecho, un buen escaparate público para exhibir filias y fobias. Un buen recurso para medrar individuos e ideologías. Y poco más.

Y este es el peligro.

A tenor de sus actuaciones en el marco mundial, el auto-denominado movimiento escéptico (ME) pretende imponer en todo ámbito (ahora, el sanitario), bajo las pretendidas banderas de la racionalidad y la ciencia, la hegemonía de un tipo de pensamiento, de lenguaje y de acción considerados por muchos excluyente y totalitario. Desde hacía años, escépticos de nuestro entorno venían expresando su pretensión de extender su influencia también a las organizaciones sanitarias. La incorporación por parte de la OMC de dos de sus miembros en este Observatorio representa para el ME la anhelada colocación de una pica en Flandes en el mismo núcleo de la profesión médica.

La lectura del Documento informe que presenta y pretende justificar el Observatorio transmite la impresión de que, bienintencionada, conveniente y hasta necesaria y loable como pueda ser esta acción de la OMC, todo se está haciendo al dictado del ME: la jerga escéptica que domina la redacción; lo que se ha de entender por pseudoterapias  (literalmente, lo que los coautores “entienden”) y por respaldo de la evidencia disponible; la referencia a la evolución de un paciente fallecido con cáncer: lo que en otro sitio sería calificado de “caso anecdótico”, aquí con todo el peso de la prueba; la analogía del “bachiller en ciencia”; la insólita carga de una institución española contra un organismo estadounidense, el National Center for Complementary and Integrative Health, basándola en (¡atención!) “un foro de políticas en Science” y en un “estudio” con datos de 6-7 años antes, publicado en algún espacio escéptico: “evidencia” suficiente, al parecer… Todo ello en un documento y en una creación de nada menos que la OMC: ¿Observatorio contra (¿¡también!?) las “pseudociencias”?

Respecto a sus co-participantes, la incorporación de un no facultativo en funciones de vigilante (también) de la praxis médica y gestor de listados punibles en un Observatorio de la OMC es de dudosa adecuación para algunos colegiados y una intolerable intromisión para otros. Con cuánto más motivo si el incorporado acumula antecedentes de declaraciones ofensivas contra colegiados.

El otro participante en el documento no perteneciente a órganos de la OMC es otro destacado activista del ME, con una trayectoria similar de hostilidades y ofensas contra el EMNC. No solo contra técnicas no convencionales, sino expresamente contra los colegiados que las aplican. Si opinar es libre, saltarse un facultativo las recomendaciones del Código Deontológico (CD) respecto a dirimir las discrepancias dentro de los ámbitos profesional y colegial, es reprobable.

Con esta precipitada actuación, la OMC está cometiendo un error táctico dentro de una estrategia correcta. La estrategia correcta es la defensa de la Ley, la promoción de la deontología médica y la protección sanitaria de la población. El error es la alianza excluyente (ningún representante de facultativos ni usuarios de la práctica no convencional) con los más excluyentes.

La amenaza no solo es para al EMNC, sino, por extensión, para toda praxis médica, convencional o no, que no demuestre (¿a criterio escéptico?) “suficiente” evidencia científica, convirtiéndose ipso facto, en “pseudoterapia”. De imponerse tales modos y objetivos absolutistas, todo el colectivo profesional de la OMC podría sentir, antes o después, la vara de medir escéptica en sus propias espaldas.

De momento, con su coalición con un movimiento hostil y ofensivo contra el EMNC, la OMC aprueba tácitamente sus actuaciones pasadas a este respecto. Y, en consecuencia, y salvo que rectifique, las promueve y tolera en el futuro.

En mi opinión, buena parte del debate médico sobre este importante asunto, que la OMC ha lanzado a la arena pública, debe hacerse en los ámbitos profesional y colegial, como recomienda el CD. Así lo he expresado en carta abierta cuya lectura permítanme facilitar a las personas honestamente interesadas, mediante el enlace adjunto.

Gracias.

http://www.medicinanaturista.org/images/revistas/mn11-1.pdf   (Pág. 57)

ESTE ES EL TEXTO DE MEDICINA NATURISTA.ORG. AL QUE ENVÍA EL ENLACE:

Cartas al Director De actos, de médicos y de nuestra mejor asistencia al paciente Carta abierta, dentro del ámbito médico profesional y colegial, a los Dres. Rodríguez Sendín, Romero Agüit, Garrote Díaz y Fernández Torrente, miembros de la Comisión Permanente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España On acts, on physicians and on our best assistance to patient Open Letter to Permanent Commission of the Collegial Medical Organization Marino Rodrigo Bañuelos Recibido: 30/12/2016 Aceptado: 31/12/2016 Distinguidos colegas: Medios de comunicación les atribuyen las siguientes declaraciones: — La homeopatía es un proceso ilusorio, engañoso y sin ningún tipo de evidencia científica. — No se puede seguir engañando a la gente con procedimientos ilusorios que no tienen ningún tipo de justificación y que pertenecen al mundo de las creencias. — Otra cosa es que cada uno maneje lo que considere que no hace daño a su paciente, aunque sea del ámbito de la magia o de la fantasía. — Esos médicos homeópatas están convencidos de que esa pseudo-terapia funciona; la intención de la OMC en esta Asamblea es ver qué medidas se pueden adoptar para limitarla. — Muchas veces (los “mensajes homeopáticos”) retrasan la curación de los pacientes o entorpecen su calidad de vida, además de sacarles el dinero, que a veces es lo único que tienen. Art. 37.2 y 37.3 del Código de Deontología Médica (CDM) Los médicos deben tratarse entre sí con la debida deferencia, respeto, lealtad, sea cual fuera la relación jerárquica que exista entre ellos. Tienen la obligación de defender al colega que es objeto de ataques o denuncias injustas. Los médicos se abstendrán de criticar despectivamente las actuaciones de sus colegas. Hacerlo en presencia de sus pacientes, de sus familiares o de terceros es una circunstancia agravante. 58 MEDICINA NATURISTA, 2017; Vol. 11 – N.º 1: 55-59 RODRIGO BAÑUELOS M, Carta abierta, dentro del ámbito médico profesional y colegial… 56 Art. 38.3 Las discrepancias entre los médicos no han de propiciar su desprestigio público. (…) Se evitarán las polémicas públicas; las divergencias se resolverán en el ámbito profesional o colegial. La Asamblea General (AG) y la Comisión Permanente (CP) son los órganos colegiados de gobierno del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), que, junto a los Colegios Provinciales Oficiales de Médicos, constituyen la Organización Médica Colegial (OMC). El 15 de diciembre de 2009, la AG refrendó por unanimidad la homeopatía como acto médico. Tras la última AG, el 3 de diciembre de 2016, el CGCOM ha manifestado su “honda preocupación por las terapias pseudocientíficas, sectas sanitarias e intrusismo”. Aunque en su comunicado no se especifican modalidades, en sus declaraciones públicas dejan Uds. meridianamente claro que incluyen a la homeopatía en dicha categoría. Cabe suponer que esta valoración en curso es solo la punta de lanza de un proceso que se intuye más amplio; que las acciones que se proponen, debaten y eventualmente ejecuten contra el ejercicio mé- dico homeopático serían aplicables a toda la práctica médica no convencional (PMNC). En solo siete años, el CGCOM ha pasado de considerar el ejercicio médico de la homeopatía, informe técnico mediante, acto médico a transformarlo primero en acto sanitario pero no estrictamente médico, y, finalmente, a estudiar medidas para limitarlo, informe técnico pendiente. En el mismo período, sus discrepancias han desbordado el ámbito profesional o colegial que propone el Código, para dirigirlas al público general. Los factores determinantes de este radical, quizás precipitado, en todo caso sorprendente viraje merecen un análisis pausado. Entretanto, tiempos de incertidumbre para el ejercicio médico no ortodoxo. Dejando de lado formas y foros, siento decirlo, cuestionables por referirse en tales términos a un colectivo de colegas, no me cabe duda de que sus motivaciones e intenciones son buenas, acordes a su papel institucional ante la sociedad. Que su referente es el mejor servicio médico a la población, y no el seguidismo, que algunos quieren ver en sus actuaciones, respecto a las hostilidades desatadas por múltiples agentes enfrentados a (y especialmente activos contra) la homeopatía. Legítimos o espurios como puedan ser, los intereses comerciales del mercadeo sanitario, las opiniones de los “azotes de las pseudo-ciencias” (entre los que los medios incluyen a colegiados), las soflamas integristas de los guardianes del llamado pensamiento crítico/único, como asimismo las razonables, razonadas y constructivas críticas que el asunto merece, poco o nada tienen que ver con los derechos y deberes de la praxis médica. A la hora de valorar esta, convendrán conmigo en que son referentes adecuados, entre otros, el CDM, la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) y la Estrategia 2014-2023 sobre medicina tradicional, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), además de legislación, normativa y recomendaciones europeas al respecto, que Uds. deben conocer. Entiendo que ni son ni deben serlo las presiones, que a veces frisan el acoso, de los furibundos detractores de la PMNC, mediante recurrentes campañas de demonización canalizadas a través de medios reconocidamente contrarios. Y quiero pensar que tales presiones e intereses tampoco son referentes adecuados para Uds. En lo referente al Código, creo que se hace un flaco favor al ejercicio médico en los términos en que se redactó el Art. 26.2, el mismo que citan Uds. con frecuencia. A todo el ejercicio médico, también al llamado convencional, al condicionar la ética a la evidencia y vincular empirismo con charlatanismo. El ejercicio médico de base empírica no es charlatanismo. La llamada medicina basada en la pomposa evidencia, por masiva que esta sea, no la convierte automática y necesariamente en ética. El argumento principal en sus declaraciones en contra del ejercicio médico homeopático, que, previsiblemente, harán Uds. extensible a toda la PMNC, es que no tiene evidencia científica. Ciertamente, carece de pruebas (el término correcto en castellano, no “evidencia”) suficientes, sea lo que sea lo que este término signifique, y que probablemente sea distinto según a qué se aplique. Pero cuando alguien declara que la homeopatía no tiene “ningún tipo de evidencia”, da la impresión de que no lo ha revisado. Por otra parte, se ha dicho que en torno al 80-90% de la práctica médica convencional carece de evidencia. Con el mismo criterio y para ser justos, tendríamos que reconocer ante la población (con no menor contundencia que cuando hablamos de PMNC) que en torno al 85% de nuestro ejercicio médico convencional carece de evidencia científica. Y, aplicando la misma vara de medir y empleando sus propios términos, declarar públicamente que: 59 MEDICINA NATURISTA, 2017; Vol. 11 – N.º 1: 55-59 RODRIGO BAÑUELOS M, Carta abierta, dentro del ámbito médico profesional y colegial… 57 — en ese mismo porcentaje, el ejercicio médico empírico convencional sería asimilable a procesos ilusorios y engañosos; — también en la medicina convencional recurrimos al ámbito de la magia o de la fantasía; — no solamente aplicamos pseudo-terapias (en el sentido aceptado de carentes de suficiente base científica) sino que, además, creemos que funcionan. Si, como ha declarado públicamente uno de Uds., realmente no existiera más medicina que la (suficientemente) científica, asumiendo un significado tan restrictivo del término, la mayor parte de nuestro ejercicio convencional no podría considerarse acto médico. Si asumimos que toda su ética depende en tal grado de la evidencia, nos situamos nosotros mismos en una posición difícil. ¿Tendríamos que valorar también limitarlo, informe técnico mediante? Quizás estemos de acuerdo en que la cientificidad no es un valor absoluto, estático; una propiedad que se reconoce o niega a algo a perpetuidad, sino una actitud, una forma de hacer y de comunicar, entre otras, que han de actualizarse continuamente. Proceso, más que status. En ese proceso de cientificación está la medicina convencional en grado notable, y es motivo de orgullo profesional para un servidor tanto como lo es para Uds. Y en ese mismo proceso debe estar, evidentemente, la PMNC. En la medida en que el propósito de esta sea progresar en esa vía, con las limitaciones derivadas de los escasos recursos disponibles, con las dificultades de implementar metodologías estandarizadas no siempre las más adecuadas al objeto de estudio, con el escaso reconocimiento científico y social que hoy día se concede a quienes se dedican a ello, en esa medida su ejercicio no falta a la ética. No es todavía suficiente medicina científica, cierto, pero tampoco “ilusión y engaño”. Medicina empírica con voluntad de cientificación, no “charlatanismo”, es, por tanto, la mayor parte de la PMNC y en torno al 85% de la medicina llamada convencional. Medicina basada en la experiencia médica, no “magia y fantasía”. Ética médica en el ejercicio no ortodoxo, no una forma de “sacar el dinero”. Y, por supuesto, frente común con Uds. ante la pura y dura sobre-explotación comercial de la PMNC, como ante cualquier aspecto de la asistencia en que pretenda imponerse el puro beneficio comercial sobre la salud. Pero, si me permiten la sugerencia, no se dejen Uds. impresionar por los referidos agentes hostiles y su cruzada anti-PMNC; no confundan Uds. el negocio que pueda ser, por ejemplo, la venta de productos “homeopáticos” a discreción con el noble, honesto, metó- dico y bicentenario ejercicio médico homeopático. Se ha dicho que los homeópatas fueron de los primeros médicos (si no los primeros) que registraron sistemáticamente las historias clínicas de cada uno de sus pacientes, desde principios del siglo XIX. Debían hacerlo, para asegurar la correcta prescripción y el minucioso seguimiento del paciente al que obliga el correcto tratamiento médico homeopático. Estamos hablando de ejercicio profesional, no de “mensajes homeopáticos”. Integración con las debidas garantías asistenciales y éticas es la opción elegida, por ejemplo, en el Consorcio Académico para la Medicina y Salud Integrativas: en torno a 70 universidades y hospitales de referencia de EE.UU. Esta vía es la contraria a la limitación, la censura y la eliminación de la PMNC, secuencia de actuaciones de fácil progresión una vez que se empieza. La que asoma en el horizonte cuando se fomenta su demonización pública. Cabe suponer que lo tienen Uds. en cuenta en el actual proceso de valoración abierto, cuando hablan de limitar. A esta vía de integración vengo aportando mi modesto esfuerzo en los últimos años, del que esta carta es expresión, la cual, de acuerdo con el Código, escribo con la intención de que quede circunscrita al ámbito profesional y colegial. Con todo y las dificultades que a menudo conlleva tender puentes entre orillas enfrentadas y distantes, merece la pena. He publicado mis reflexiones al respecto. No es difícil encontrarlas con una sencilla búsqueda, y estaré encantado de facilitárselas a su demanda. No obstante, cabe pensar que al menos parte de ellas no solo las conocen sino que las reconocen como propias, a tenor de las declaraciones atribuidas al Dr. Fernández Torrente en la página institucional de la OMC, calcadas del texto de un artículo de mi autoría publicado en 2007 (véase Anexo adjunto). Si estamos de acuerdo en el diagnóstico, abórdese conjuntamente la mejor estrategia terapéutica. Por supuesto, la iniciativa depende en su mayor parte de la voluntad de la PMNC, en cumplimiento de su responsabilidad ante la sociedad. Y a la OMC corresponde ejercer la adecuada tutela, que entiendo debe hacerse en ámbitos profesionales y colegiales, de acuerdo también al CDM. No procede extenderme aquí sobre las oportunidades de normalización e integración que brindan las referidas LOPS y Estrategia, pero permítanme una breve referencia: 60 MEDICINA NATURISTA, 2017; Vol. 11 – N.º 1: 55-59 RODRIGO BAÑUELOS M, Carta abierta, dentro del ámbito médico profesional y colegial… 58 La LOPS supuso, sigue suponiendo un poderoso estímulo y un marco adecuado para el desarrollo profesional también del colectivo de la PMNC, de cara a la mejora de su ejercicio profesional, a la optimización asistencial dentro de su campo de actuación. Un tren que en su día recomendé no debía perder la PMNC, actuando principalmente desde su ámbito asociativo, y al que, en mi opinión, no se subió con la debida presteza y decisión. Por otra parte, cabe esperar del colectivo médico convencional una actitud colaborativa hacia tales razonables fines de normalización del ejercicio médico no convencional. Como ejemplo, la LOPS solo reconoce la formación continua que esté acreditada. A tal fin, las actividades formativas en PMNC deben cumplir los requisitos que les permita aspirar a su acreditación y las correspondientes comisiones de acreditación no deben denegar la acreditación de una actividad formativa cuando las cumplen, por el solo hecho de tratarse de una PMNC. Ha pasado. Respecto a la referida Estrategia de la OMS, se trata de una propuesta a escala mundial para la adecuada integración de terapias convencionales, tradicionales y complementarias en los debidos términos de eficacia, seguridad y equidad. Otro marco integrador que nos propone avanzar, junto a los pacientes y desde el principio de su autonomía, hacia una interacción adecuada entre médicos con distintas aportaciones a la vieja ciencia y arte de curar. El bien del paciente, y el propio CDM a su servicio, invitan a nuestro colectivo médico a elegir las condiciones y reglas de juego más adecuadas en este asunto. En lo que es el día a día profesional y en las decisiones institucionales a medio y largo plazo: purgas en clave persecutoria, dinámicas de censura y entornos hostiles, en los que unos ganan porque otros pierden, o pautas colaborativas en entornos amistosos, cooperación para la mejor asistencia, en el que todos, pacientes, profesionales, proveedores, gestores y administradores ganamos. Concluyendo, si — en el colectivo de la PMNC predomina la voluntad de normalización de los aspectos asistenciales, formativos y de cientificación de su ejercicio profesional: — se reconocen abiertamente las carencias, limitaciones, dificultades y, en general, complejidades de su práctica médica, y se disponen a actualizarlas y mejorarlas: — a tales fines aspira a obtener la comprensión y ayuda del resto de la profesión, OMC incluida. Entonces, no parece quedar mucha justificación racional, deontológica o ética para actuaciones públicas desde la OMC que pueden percibirse como hostiles por sus profesionales y pacientes. Reciban, Dres. Rodríguez Sendín, Romero Agüit, Garrote Díaz y Fernández Torrente, mi reconocimiento como colegiado por su labor personal e institucional en bien de la sociedad y de la profesión. Atentamente: Marino Rodrigo Bañuelos Especialista en Medicina interna Colegiado Nº 313104259 En Pamplona, a 15 de diciembre de 2016

Doctor Emilio Morales

 

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