BELLADONA. UNA HIPÓTESIS SOBRE EL REMEDIO

Aquellos que no estén familiarizados con la metodología de Masi Elizalde para el estudio de la materia médica homeopática pueden tal vez encontrar extraño el presente trabajo. Por eso me propongo ir explicando en este blog las peculiaridades de dicha metodología. Esta hipótesis sobre Belladona fue publicada en Revista española de homeopatía, si bien no recuerdo la fecha o el número. Tal vez algún compañero quiera decírmelo porque lo cierto es que no conservo ningún ejemplar de la revista. Se encuentra en la misma línea que el artículo sobre Capsicum publicado hace pocas fechas en este blog y elaborado por la doctora María Luisa Rey Guerreiro para una de las sesiones del Grupo de estudios de homeopatía (antes, Instituto médico de estudios hahnemannianos).

1. INTRODUCCIÓN

Revista española de homeopatía me ha pedido un trabajo sobre análisis de la materia médica en el que, en lugar de las meras conclusiones, pueda apreciarse todo el proceso seguido para llegar a las mismas, por así decir “la cocina” en la que se elaboran los criterios antropológicos, simbólicos y lingüísticos que finalmente permiten hacerse una idea del paciente como persona enferma, con sus argumentos vitales y existenciales, con su manera propia de sufrir. Un trabajo así es necesariamente de lectura laboriosa, y, para aquellos que no estén familiarizados con el método empleado, difícil. Espero, sin embargo, que los colegas que se tomen la molestia de leerlo puedan obtener, como el propio autor, algunas claves que, sumadas a los conocimientos que ya poseen, faciliten el acceso terapéutico a ciertos pacientes difíciles, así como una mayor comprensión, en términos generales, de otros casos de Belladona.

Realicé este trabajo con motivo de una de las reuniones del Instituto médico de estudios hahnemannianos de Sevilla, hace unos doce años. Seguía entonces, en el estudio de la materia médica homeopática, la metodología propuesta por Masi Elizalde con algunas modificaciones personales que consistían básicamente en no elaborar los conjuntos miasmáticos (tarea que consideraba, y considero, carente de utilidad), y en la introducción del concepto de “virtud notoria”, que a partir de entonces me ha dado una buena rentabilidad clínica, ya que permite caracterizar con cierta facilidad la hipertrofia camuflada (o taimada, para emplear la expresión de Masi), que tan a menudo llega a despistar al médico.

Fuentes: Hahnemann. Materia medica pura (edición inglesa de Dudgeon). Kent. Repertorio.

Abreviaturas: H: Hahnemann. MMP: Materia médica pura. Los números corresponden al número de orden del síntoma en la Materia médica.

2. AGRUPACIÓN POR TEMAS DE LOS SÍNTOMAS MÁS SIGNIFICATIVOS

Tema de la euforia.-

H1353 MMP- Manía alegre.

H1354 MMP- Se sienta despreocupada detrás de la estufa; intenta componer canciones, y canta fuertes canciones de un carácter alegre, aunque insensato; a veces silba, pero no quiere comer ni beber; al mismo tiempo ni oye ni ve nada, con palidez de la cara y sudor en la frente.

H1355 MMP- Canta y trina.

H1356 MMP- Disposición excesivamente alegre; está dispuesto a cantar y silbar.

H1357 MMP- Risa involuntaria, casi escandalosa, sin que haya pensamientos graciosos.

H1358 MMP- Se ríe mucho tiempo de sí mismo.

H1359 MMP- Risa frecuente.

H1360 MMP- Riendo y cantando, ella toca todo el día los objetos que la rodean.

H1361 MMP- Estalla en una risa fuerte, canta y toca todas las cosas que están a su alcance.

H1362 MMP- Risa fuerte.

H1363 MMP- Risa fuerte, incontrolable.

H1364 MMP- Incontenible y exuberantemente alegre, inclinado a regañar sin causa, y al insulto en un humor risueño.

H1365 MMP- Excesiva alegría después de la cena, con los poderes vitales extraordinariamente aumentados durante un cuarto de hora, seguido por somnolencia.

H1367 MMP- Unas veces exhibe una risa loca, y otras habla con cordura.

H1371 MMP- Insania; se golpean a sí mismos, corren por la calle en camiseta, gesticulan, bailan, ríen fuertemente, charlan de manera insensata, y hacen locuras.

H1417 MMP- Locura en la cual el paciente estaba a menudo muy alegre, cantaba y gritaba, y después de nuevo escupía y mordía.

H1065 MMP- Violenta risa espasmódica.

H1152 MMP- Canta y habla ruidosamente en sueños.

Tema de la fruición.-

H1324 MMP- Acontecimientos que hasta ahora había esperado con placer, ahora se le aparecen bajo una luz ansiosa: le parecen temibles y horribles.

H1391 MMP- Apatía; nada le impresiona; después de algunos días mal humor muy sensible; no encuentra placer en nada.

H784 MMP- Indiferencia ante el pensamiento de la diferencia de los sexos; no puede evocar ningún pensamiento lascivo, lujurioso; el deseo sexual en la imaginación está como extinguido.

H785 MMP- Los cuadros e historias más voluptuosos no excitan ni su imaginación ni sus órganos sexuales; permanece indiferente a ellos.

Tema de las muecas ridículas.-

H1366 MMP- Muecas ridículas; ella se ocupa de todos los que hay a su alrededor; unas veces se sienta, otras actúa como si estuviera fregando, otras como si estuviera contando dinero, y otras como si estuviera bebiendo.

H1377 MMP- Ella distorsiona sus músculos faciales de una manera horrible, saca la lengua en toda su longitud, chasquea la lengua, y arquea como si fuese a vomitar, en ataques.

H169 MMP- Expresión inquieta.

H170 MMP- Rasgos torcidos.

H923 MMP- Ella tendía ocasionalmente sus brazos y manos como si agarrase algo.

Tema de la destrucción y el salvajismo.-

H1407 MMP- Violenta inclinación a las peleas, que no puede ser calmada.

H1408 MMP- Delirium con salvajismo.

H1409 MMP- Furia.

H1410 MMP- Furia; el chico no conoce a sus padres.

H1404 MMP- Farfullaban en un lenguaje violento.

H1405 MMP- Delirium, ni en paroxismos recurrentes ni continuado; era primero alegre, pero después se convirtió en furioso.

H1406 MMP- Aullidos y gritos por bagatelas, que empeoran cuando le hablan con amabilidad, con pupilas que se dilatan fácilmente, y muy rápidamente se contraen.

H1411 MMP- Ella se agita salvajemente de un lado a otro en la cama.

H1387 MMP- Unas veces se agarra precipitadamente a los que están detrás de él, y otras retrocede asustado.

H1412 MMP- Ella desgarra su camisón de dormir y las sábanas.

H1413 MMP- Se golpea la cara con los puños.

H1414 MMP- Furia maníaca con violencia.

H1415 MMP- Furia con rechinamiento de dientes y convulsiones.

H1416 MMP- En lugar de comer lo que deseaba, mordió la cuchara de palo y la hizo pedazos, royó la escudilla, y gruñó y ladró como un perro.

H1417 MMP- Locura en la cual el paciente estaba a menudo muy alegre, cantaba y gritaba, y después escupía y mordía de nuevo.

H1418 MMP- Hace cosas sin sentido, desgarra su ropa hasta convertirla en harapos, recoge piedras del suelo y apedrea con ellas a los que están a su alrededor.

H1419 MMP- Furia; se lesiona a si mismo y a otros.

H1420 MMP- Intenta morder a los que están a su alrededor, por la noche.

H1421 MMP- Furia; ella agarra por los cabellos a los que están a su alrededor.

H1422 MMP- Junto con calor ardiente del cuerpo, con los ojos ardientes y fijos, tal furia que debe ser constantemente sujetada con rapidez para evitar que ataque a otros, y cuando está así sujeta de manera que no puede moverse, escupe a los que tiene a su alrededor.

H1423 MMP- Después de dormir, excesiva morosidad; muerde a los que están a su alrededor.

H1424 MMP- Muerde todo lo que está cerca de él.

H1425 MMP- Inclinación a morder a todos los que están a su alrededor.

Tema del temor y el recelo.-

H1429 MMP- Intenta saltar fuera de la cama.

H1430 MMP- Tan ansiosa y aturdida, que recela de la proximidad de la muerte.

H1431 MMP- Teme que la muerte se está aproximando.

H1432 MMP- Temor receloso.

H1433 MMP- Locura temerosa: tiene miedo de un imaginario perro negro, de la horca, etc.

H1434 MMP- Locura: piensa que su cuerpo vivo se está pudriendo.

H1426 MMP- Inventa una excusa y corre hacia campo abierto.

H1426 MMP- Inclinación a romper en pedazos todo lo que está a su alrededor.

H1427 MMP- Rompe en pedazos todo lo que está a su alrededor, muerde y escupe.

H1131 MMP- Por la noche, sueño muy estuporoso, sueños ansiosos de asesinatos y salteadores de caminos; una vez se oyó gritar a sí mismo ruidosamente, pero sin que por ello volviera a sus sentidos.

Tema de los malos olores.

H350 MMP- Olor como a huevos podridos durante un cuarto de hora.

H450 MMP- Violento rechinar de dientes con abundante espuma fuera de la boca, con olor a huevos podridos.

H1125 MMP- Estupefacción que le hace dormir por la mañana; duerme profundamente durante una hora y media; al despertar, gran hambre con severo calor quemante y sequedad en la boca, sin sed; después cuando tose, aliento sucio oliendo a excremento humano.

Tema del disgusto.-

H1381 MMP- Mientras camina al aire libre, ella se ve sorprendida por una ansiedad lacrimosa; está cansada de la vida y desea tirarse al agua para ahogarse.

H1385 MMP- Llanto y excesivo enojo al despertar.

H1386 MMP- Depresión, infelicidad.

H1388 MMP- Indispuesto, indiferente a todo; escasa actividad del cuerpo y de la mente.

H1390 MMP- Excesiva indiferencia durante horas; one might take her life, ella no quiere actividad.

H1392 MMP- Triste, quisquilloso, desinteresado de todo.

H1394 MMP- No desea hablar.

H1395 MMP- Desea la soledad y el silencio; cualquier ruido y las visitas de otras personas son insoportables para él.

H1396 MMP- Morosidad silente; dos días más tarde, humor ordinario, pero al día siguiente de nuevo moroso.

H1401 MMP- Quisquilloso, nada estaba bien para él; estaba colérico consigo mismo.

H1437 MMP- Ella intenta estrangularse a sí misma, y ruega a los que están a su alrededor que la asesinen, puesto que ha llegado el momento en que ella debe morir.

H1438 MMP- Ella ruega a todos los que están a su alrededor que la asesinen.

H1439 MMP- Se tira desde una altura.

H1440 MMP- Se tira al agua.

Tema de la confusión.-

H32 MMP- Confusión de la mente de tal manera que no sabe si está soñando o despierto.

H34 MMP- Confusión de los sentidos, somnoliento; aunque despierto, piensa que está durmiendo.

Tema de la memoria.-

H55 MMP- Durante el dolor de cabeza, sus pensamientos la abandonaron; olvidó lo que había pensado momentos antes, y no pudo recordarlo.

H56 MMP- Distracción de la mente; fácilmente comete errores en su trabajo y olvida cosas que precisamente debe realizar.

H57 MMP- El piensa ora en una cosa ora en otra; no puede pensar en nada correctamente, e inmediatamente olvida todo lo que había pensado o leído.

H58 MMP- Memoria deteriorada.

H59 MMP- Memoria muy débil; olvida lo que se había propuesto hacer inmediatamente, y no puede recordar nada.

H60 MMP- Retorno de la memoria perdida.

H61 MMP- Recuerda cosas largo tiempo olvidadas.

H62 MMP- Recordó cosas que habían ocurrido tres años antes.

H63 MMP- Memoria vivaz.

Tema del cuchillo.-

H129 MMP- Dolores como de puñalada en la cabeza, como por un cuchillo de dos filos, al anochecer.

H130 MMP- Cuchilladas como con un cuchillo de una sien a otra.

H132 MMP- En el lado derecho de la cabeza, puñaladas cortantes como con un cuchillo de doble filo, que se extienden en cierto momento al interior del sincipucio, después dentro de la coronilla, y por último al interior del occipucio, por lo que no puede tampoco recostarse de ese lado.

H984 MMP- Sensación de una cuchillada en medio del muslo, más hacia el lado posterior.

Tema de los asesinatos.-

H1437 MMP- Intenta estrangularse a sí misma, y ruega a los que están a su alrededor que la asesinen, puesto que ha llegado el momento en que debe morir.

H1438 MMP- Ruega a todos los que están a su alrededor que la asesinen.

Síntomas obtenidos del Repertorio de Kent

– Moral: propensión a convertirse en criminal, sin remordimiento.

– Crueldad-  Inhumanidad.

– Sueños: dispáranle.

– Ilusiones: él había apuñalado a una persona que pasaba por la calle.

– Ilusiones: será asesinado, asado y comido.

Tema de las batallas.-

Síntomas obtenidos del Repertorio de Kent

– Batallas, habla de.

– Batallas – habla de-  guerras.

– Habla sobre guerras.

– Ilusiones: de estar en una guerra.

– Sueños de batallas.

– Sueños de luchas.

Tema del dinero y los negocios.-

Síntomas obtenidos del Repertorio de Kent

– Despilfarra.

– Ilusiones: está contando dinero.

– Ilusiones: está haciendo negocios.

– Ilusiones de riquezas.

– Jugar – pasión por el juego-  para hacer dinero.

– Pensamientos de negocios, al anochecer en cama.

– Sueño turbado por pensamientos activos sobre negocios.

Tema de la presión- expansión.-

Este tema, muy extenso y notorio en Belladona (razones ambas por las que me excuso de transcribirlo) está representado en buena parte por síntomas de la cabeza.

Tema de la generativa.-

H784 MMP- Indiferencia ante el pensamiento de la diferencia de los sexos; no puede evocar ningún pensamiento lascivo, lujurioso; el deseo sexual en la imaginación está como extinguido.

H785 MMP- Los cuadros e historias más voluptuosos no excitan ni su imaginación ni sus órganos sexuales; permanece indiferente a ellos.

H773 MMP- Un forzamiento violento y starining hacia los genitales, como si todo fuese a caer hacia fuera; peor cuando se sienta inclinada hacia adelante y cuando camina, mejor cuando está de pies y sentándose erguida.

H795 MMP- Por la mañana, una presión como si los genitales fuesen forzados hacia fuera (con distensión en el abdomen); después de la presión el abdomen está contraído y sale moco blanco por la vagina.

Tema del buey.-

H41 MMP- Imagina que está montado en un buey.

Tema de las manos sobre al cabeza.-

H1375 MMP- Palmotea sobre la cabeza con una corta, pero violenta tos que amenaza con sofocarla, por la noche.

H1376 MMP- Palmotea, balancea la cabeza de un lado a otro, y una saliva viscosa cuelga en largos cordones de sus labios.

Tema de la admonición.-

H1406 MMP- Aullidos y gritos por bagatelas que empeoran cuando le hablan con amabilidad, con pupilas que se dilatan fácilmente y muy rápidamente se contraen.

Síntomas obtenidos del Repertorio de Kent

– Admonición agrava.

– Admonición amable agrava.

– Amonestación. Tristeza por.

– Consuelo – palabras amables agravan.

– Llanto por admonición.

– Llanto cuando es amonestado.

Tema de los fantasmas y los insectos.-

H37 MMP- Imagina que ve fantasmas e insectos de varias clases.

Tema del baño y el insomnio.-

H1150 MMP- Al caer en la cama al atardecer le parece que está bañándose fuera de su cama; durante diez atardeceres sucesivos, inmediatamente después de acostarse, le parece bañarse en su cama.

H1159 MMP- No puede dormir por la noche; ilusión de que debe hacer algo para evitar quedarse dormido.

Tema de la casa.-

H1337 MMP- Hace preparativos para ir a casa.

H1338 MMP- Está delirante y grita en sueños que debe ir a casa porque todo está ardiendo allí.

H1129 MMP- Sueño lleno de sueños: ella vive con mucha gente, quiere irse, pero no va lejos.

H1130 MMP- Ella sueña con una extraordinaria cantidad de ocupaciones de la casa, pero tranquilamente.

Tema del fuego.-

H1133 MMP- Sueños de peligro de fuego, y despierta en consecuencia.

H1338 MMP- Está delirante y grita en sueños que debe ir a casa porque todo está ardiendo allí.

Tema de los perros.-

H1341 MMP- Está fuera de sí, desvaría, habla mucho a propósito de perros, su brazo y cara están hinchados.

H1340 MMP- Habla delirante a propósito de perros que lo rodean.

H1339 MMP- Desvaríos a propósito de lobos que están en la habitación; al mismo tiempo, pulso lleno.

H1378 MMP- Unas veces agarra precipitadamente a los que están cerca de él, y otras retrocede asustado.

H1383 MMP- Al principio, llanto lastimero que después se convierte en un aullido impaciente y apasionado.

H1384 MMP- Llanto violento, gemidos y aullidos sin causa combinados con temor.

H1406 MMP- Aullidos y gritos por bagatelas que empeoran cuando le hablan con amabilidad, con pupilas que se dilatan fácilmente, y muy rápidamente se contraen.

H1416 MMP- En lugar de comer lo que deseaba mordió la cuchara de palo y la hizo pedazos, royó la escudilla, y gruñó y ladró como un perro.

H1433 MMP- Locura temerosa; tiene miedo de un imaginario perro negro, de la horca, etc.

Tema de la transparencia.-

H38 MMP- Le parece tener la nariz transparente.

H40 MMP- A ella le parece que una porción del lado izquierdo de su cabeza es transparente y coloreada de marrón.

Tema de los obstáculos.-

H1372 MMP- Camina elevando los pies como si debiera pisar sobre cosas en su camino, como una persona borracha.

3. LA HIPÓTESIS METAFÍSICA

El tema fundamental en la argumentación existencial de este particular modo de existir, es el tema de la alegría, el gozo, la delectación: Belladona hipertrófica se ríe, canta y muestra su satisfacción por todos los medios posibles, lo que la lleva, mediando el delirio, a formular su intento en clave orgiástica, que deriva de forma natural hacia las actitudes líticas de violencia, agresión y suicidio.

¿Pero cuál es el sufrimiento? Lo hallamos claramente expresado en el síntoma: H1324 MMP- Acontecimientos que hasta ahora había esperado con placer, ahora se le aparecen bajo una luz ansiosa; le parecen temibles y horribles. Alrededor de este sufrimiento tejerá Belladona su trama morbosa. Con el propósito de desvelar dicha trama, indagaremos en primer lugar la naturaleza de la felicidad y sus conceptos afines, así como sus implicaciones metafísicas.

Tomás de Aquino[1]  escribe:

“Dios es feliz. Nos queda por mostrar, a partir de lo demostrado en capítulos anteriores, que Dios es feliz.

1- La felicidad es el bien propio de toda naturaleza intelectual. Luego, siendo Dios inteligente, su bien propio será la felicidad. Pero no se trata de un bien al que deba tender (lo cual es propio de una naturaleza mutable y existente en potencia), sino que ya posee. Luego no sólo desea la felicidad como nosotros, sino que ya la goza. Luego Dios es feliz.”

Collin[2]  nos permite conocer los aspectos humanos del concepto:

“Placer y alegría.

“1- En un sentido riguroso, el placer es la satisfacción del apetito natural, mientras que la alegría es la satisfacción del apetito elícito. Ambas son muy distintas, como lo observa con cuidado Santo Tomás (cf. por ejemplo de Veritate, Q.26, art.3, ad.9 y 10; art.4,  ad.4 y 5).

“Es importante, en efecto, distinguir netamente en toda facultad de conocimiento su apetito natural que la lleva a conocer y los movimientos del apetito elícito que siguen su acto de conocimiento.

“La facultad tiende a actuar, a conocer, en virtud del apetito natural que la constituye como facultad viviente; como consecuencia, según que su acto consciente le convenga o no, experimenta una impresión agradable o desagradable, una vez adquirida y despertada bajo la forma de imagen, determina a continuación en el apetito elícito diferentes movimientos, por ejemplo un deseo, alegría tristeza, etc.

“Un ejemplo hará comprender mejor esta distinción que han retomado cierto psicólogos modernos, por ejemplo Spinoza, Bain…: nuestro gusto tiende por apetito natural a ejercerse; comemos uvas y, siendo satisfecho el apetito natural agradablemente, experimentamos placer sensible; de esta sensación agradable guardamos una imagen habitual que se despertará en el acto cuando nos representemos uvas o cuando las veamos; esta imagen evocada representará en nuestro apetito sensible movimientos de amor, de deseo, de esperanza, de audacia si algún obstáculo se presenta, y si nuestro deseo llega a ser satisfecho, habrá en nosotros, además del placer del gusto localizado en nuestra boca, una alegría de todo nuestro ser, resultante del deseo satisfecho.

“2- Añadamos no obstante, que ordinariamente en el adulto placer y alegría por una parte, impresión desagradable o dolor y tristeza por otra, van tan unidos que es casi imposible distinguir sus manifestaciones (cfr. S.Th. Ia IIae, Q.30, art.3, ad.I)

“3- Se ve pues cuán arbitrario sería oponer placer y alegría como una impresión física a un estado psicológico, porque hay placeres del espíritu así como alegrías sensibles. Es más exacto decir que el placer es una satisfacción natural, mientras que la alegría es siempre adquirida; es una conquista que resulta de la satisfacción de un deseo.

“4- A causa de esto, la alegría es más plena, más duradera, más expansiva que el placer, que no colma más que una tendencia por un objeto generalmente exterior y fugaz.

“5- Sin embargo el placer es necesario para engendrar el deseo y por lo mismo para hacer posible la alegría; pero si llega a ser excesivo mata la alegría suplantando el deseo por la saciedad o el disgusto.”

Por su parte, Santo Tomás[3]  nos dice:

“A la tercera hay que decir: Los otros nombres que se refieren a la delectación, se han impuesto por los efectos de la delectación; ya que alegría se dice por la dilatación del corazón, cual si se dijese anchura (latitia); exultación se dice por las señales exteriores de la delectación interior, que aparecen exteriormente, esto es, por cuanto el gozo interior salta al exterior; y jovialidad se dice por ciertas señales especiales o efectos de alegría. Y sin embargo todos estos nombres pertenecen al gozo, pues no los empleamos sino en las naturalezas racionales.”

Recurrimos además al profesor Millán Pueyes[4] , que nos aclara:

“En el caso de Dios, la distinción entre el amor, lo amado y el que ama, es solo una distinción conceptual con una base real insuficiente para que los conceptos respectivos puedan separarse unos de otros. En Sí mismo, Dios es indistintamente – sin composición de ningún género-  el amor, lo amado, y el que ama: vale decir, el gozar, lo gozado y el que goza.”

Sobre los ingredientes de la felicidad, leemos en Santo Tomás[5] :

“Según Boecio, la felicidad consiste en cinco elementos, como lo indica en De la consolación de la filosofía, libro 3, prosa 2: en los placeres, riquezas, poder, dignidad y fama. Y Dios tiene la más excelente delectación de Sí mismo y el más universal gozo de todos los bienes, sin mezcla ninguna de mal. De riquezas tiene la absoluta suficiencia en Sí mismo de todos los bienes, como antes demostramos. De poder, lo tiene infinito. De dignidad, tiene el primado y gobierno de cuanto existe. De fama, la admiración de cuanta inteligencia pueda conocerlo de cualquier manera. A Él, pues, que es singularmente feliz, sea dado todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

No estará de más, a partir de aquí, echar una ojeada a los síntomas que configuran el personaje importante de Belladona:

Éxtasis, que corresponde al más irrestricto goce de la totalidad de los bienes, o mejor, del Bien Total.

Benevolencia, como aquél que todo lo posee  con exceso.

Ilusiones de riquezas.

En cuanto a la supuesta admiración que debe despertar en los demás, encontramos las correspondientes actitudes perversas en el comportamiento y fantasías del remedio: Frívolo, jactancioso, fanfarrón, ilusiones de que es un gran personaje, vanidad…

Por lo que respecta al hecho de encontrar la delectación en sí mismo (como correspondería sólo a Dios), el tema de la generativa nos permite comprobar hasta qué punto Belladona rechaza el placer cuando éste no procede de sí mismo, hasta el punto de erradicar simbólicamente los propios órganos de dicha relación.

Encontramos pues que Belladona trata de emular la felicidad de Dios, exactamente como dice Boecio, en los placeres (hallándolos en sí mismo, y no fuera), riquezas (que pretende conseguir sin esfuerzo[6]  y con las que afecta mostrarse muy generoso), poder (que simboliza en sus ilusiones de ser un oficial, un gran personaje, etc.), dignidad y fama (que conectan con lo anterior y se plasman en sus actitudes pretenciosas).

Encontramos el acto humano[7] comprometido en su última etapa, la delectación, que como hemos visto conlleva, en cuanto al acto moral se refiere, la alegría.

El tema de la fruición refleja, según quedó dicho, la radical sensación de Belladona: no poder disfrutar de lo placentero. Puesto que Dios es su propia felicidad, y no necesita nada para ser feliz, los acontecimientos que puedan resultarle placenteros no hacen más que recordarle que él no tiene en sí mismo la felicidad, de ahí que le produzcan ansiedad.

4. LA RELACIÓN DE LOS TEMAS CON EL ARGUMENTO PRINCIPAL

El tema de las muecas ridículas. El significado etimológico de mueca es, según Corominas[8] , el de «burla», lo que sitúa este tema dentro del de la alegría.

El tema de la presión- distensión queda subsumido en el tema central, la alegría, por cuanto sabemos de la alegría, latitia, que es expansiva, en tanto que presión, opresión, simbolizan justamente los contrario: sufrimiento y angustia.

El tema del temor y el recelo se inscribe sin la menor dificultad dentro del tema del salvajismo, y por consiguiente, en el tema de la euforia. Y el tema de los malos olores, atendiendo al significado de las expresiones «algo me huele mal» o «algo huele a podrido»    ocupa fácilmente su lugar junto al anterior, el recelo, y por consiguiente en el de la euforia.

El tema del disgusto, por su parte, sigue más obviamente un camino paralelo, como contrario del placer y la alegría.

Abordamos ahora un grupo de temas que nos remiten a la virtud notoria[9] de Belladona: la inocencia.

En primer lugar el tema del buey. El buey es para Louis Charbonneau-Lassay[10] : “…emblema de los santos. Esto es lo que permitió a Alberto el Grande, decir de su discípulo Tomás de Aquino: Dejad hacer a ese buey, su mugido sonará en toda la Tierra.»

Según el mismo autor, en la iconografía cristiana tradicional, el buey es símbolo del propio Jesucristo, porque aunque esté en la Tierra no peca. Por lo demás el buey, en tanto que toro emasculado, simboliza asimismo la inocencia y como tal el síntoma traspasa el argumento particular de Belladona para situarse más universalmente en el núcleo de la justificación (junto con un tema que ya conocemos de otros remedios: el tema de las manos sobre la cabeza), sin descartar por ello otra lectura, a saber, el recurso a esta protovirtud (la inocencia), que, como virtud notoria en la hipertrofia de Belladona, le ha de garantizar el disfrute de los bienes por un lado y el designio de la fortuna por el otro, lo que explico a continuación:

La inocencia es la cualidad de aquél que no ha pecado, del que no daña. Adán la poseía, y gracias a ella disfrutaba sin esfuerzo de todos los bienes del Paraíso; al perderla, esos bienes se le hicieron arduos. Atribuimos simbólicamente a los niños dicha cualidad, y en la misma medida les proveemos gratuitamente de todo lo que necesitan. Por otro lado la tradición quiere que sean los niños («una mano inocente») los que determinen los avatares de la suerte. Y no olvidemos que Belladona desea ganar dinero con los juegos de azar.

El tema de la amonestación permite dos interpretaciones que naturalmente (nos movemos en el terreno de los símbolos) no se excluyen. Por un lado al amonestar a alguien, aunque sea amablemente, se le recuerda que ha cometido una falta, es decir, que no es inocente. Pero además la palabra amonestación tiene un interesante significado: publicar en la iglesia los nombres de los que se proponen contraer matrimonio u ordenarse, para que se denuncien los impedimentos.

El matrimonio representa de forma general la felicidad de la unión con el ser amado. Las personas se casan con la intención expresa de ser felices a través de esa unión. En el sacerdocio subyace igualmente la idea de la felicidad que proporciona la unión con Dios. Ambas felicidades dependen de otro, por lo tanto son rechazadas por Belladona.

El tema de los fantasmas y los insectos. En la terminología escolástica, fantasma es la imagen del objeto sensible que existe en la imaginación. Imagen[11] procede del latín imago, palabra que además significa[12] “insecto perfecto, adulto, alado, según aparece después de la última metamorfosis.”

Pero hay más: para Chevalier, “en América Central, los pequeños insectos que vuelan se toman a menudo como almas de los muertos que visitan la Tierra”, lo que llevado al plano metafísico, nos remite al siguiente texto de Charbonneau-Lassay[13] :

“Fue meditando en el misterio del capullo como nuestros padres establecieron las analogías  que han hecho de la oruga el emblema del cuerpo sagrado del Salvador: la oruga es un gusano; y nosotros hemos visto que todo gusano, destinado a una metamorfosis, es un emblema del Señor Jesús-Cristo considerado antes de su resurrección; por ello, la metamorfosis de la oruga durante su desaparición ha sido, más que la de cualquier otra larva, adoptada por el simbolismo cristiano para figurar la metamorfosis del cuerpo martirizado de Jesús durante el tiempo de su deposición en la sombra de la tumba, de donde su humanidad salió en el estado de cuerpo glorioso.

“Es a la oruga sobre todo a la que se refiere el viejo escrito pontifical que dice de Cristo que es un gusano, no porque fue humillado y porque él mismo se humilló en exceso, sino porque resucitó: Vermis quia resurrexit es la expresión incluso de un decreto del papa Gelasio I (492- 496)[14].

“Como el capullo para la oruga, la tumba fue, para el Cristo, el santuario donde se produjo la gloriosa y divina metamorfosis; pero el misterio planeará siempre sobre las operaciones de orden supranatural que devolvieron el aliento al cuerpo inanimado del Salvador, la sangre a sus venas abiertas y vacías, la luz a sus ojos muertos, y reiniciaron el movimiento de su corazón detenido.

“Más audaz que muchos otros Padres y Doctores de la Iglesia anteriores a él, san Hilario de Poitiers, en el siglo IV, emitió la opinión de que en el sepulcro se había producido la separación del Verbo Divino y del cuerpo carnal de Jesús; y San Atanasio, San Ambrosio, San Agustín, se han sumado sucesivamente a la opinión del gran pontífice de Poitiers[15] ( … ) La Escuela Pitagórica profesaba que el alma procede de Dios y no de la naturaleza, y preexiste en consecuencia a los cuerpos en los que se encarna; y de ello sacaba resueltamente la conclusión de que, separada del cuerpo, escapa al dolor y no está ya sujeta a la muerte .

“La mariposa saliendo de su capullo y volando ágil y contenta, era en efecto para los Antiguos la imagen del Alma desembarazada de su envoltura carnal. Esas mariposas que persiguen los Eros de la basílica pitagórica de la Puerta-Mayor son almas que conquista y colma la voluptuosidad del amor divino.[16]»

Todo lo cual parece quedar explicado a la luz del siguiente texto del Tratado del hombre, de Santo Tomás de Aquino[17]:

“Pero también dijimos que, mientras el alma está unida al cuerpo, conoce recurriendo a las imágenes ( … ) Pero una vez separada del cuerpo entiende, no recurriendo a las imágenes, sino a lo que en cuanto tal es inteligible. Por eso se conoce a sí misma por sí misma, es común a toda sustancia separada entender lo superior y lo inferior a ella según el modo de ser de su sustancia, pues una cosa es conocida según el modo como está en el sujeto que conoce. Algo está en otro según el modo de ser de aquel en quien está. El modo de la sustancia del alma separada es inferior al de la angélica, pero conforme al modo de ser de las demás almas. Por eso, de éstas tiene un conocimiento perfecto; de los ángeles, imperfecto y deficiente, hablando en un plano natural. Todo es distinto al tratarse del conocimiento de gloria.”

He aquí la ambigüedad del inconsciente. Por un lado el síntoma nos dice: yo, Belladona, puesto que puedo ver las especies espirituales (representadas por los fantasmas y los insectos), soy también una especie espiritual, es decir, un alma separada. Pero por otra parte el intencionado matiz lingüístico que connota esta particular representación simbólica contradice lo anterior: Belladona no dice que ve almas ó ángeles, sino que representa a estas especies precisamente como fantasmas e insectos, que traducidas respectivamente a los lenguajes escolástico y entomológico resultan como hemos visto en imágenes e imagos; es decir, imágenes. Pero sabemos por Santo Tomás que “mientras el alma está unida al cuerpo, conoce recurriendo a las imágenes.”

O sea, que lo que Belladona parece querer expresar con esta aparente contradicción es: soy un ser humano que goza de los privilegios de un alma separada[18], la cual, bajo esta representación de imago finalmente “escapa al dolor y no está ya sujeta a la muerte[19]”, lo que corresponde a los inocentes. Y según vemos en la simbología transmutatoria de la oruga, al más grande inocente de la Historia, a Jesús[20], del que Belladona envidia el hecho de que su sufrimiento, cuando lo tuvo, no fue por su culpa, de que su muerte no fue por su pecado. En este sentido podemos decir que Belladona desea poseer una inocencia no humana, sino divina: la inocencia del Cristo, que es ni más ni menos,  la inocencia de Dios.

EL tema del baño y el insomnio. El baño tiene un significado regenerador. También el sueño. Este significado es el compele a Belladona a evitar dormirse, ya que si no ha pecado, no debe ser regenerado. Aceptar el proceso de regeneración, equivale a aceptar el pecado.

Tomás de Aquino en su Tratado de las pasiones del alma[21] , cuestión 38 (de los remedios de la tristeza o dolor)[22] , art. 5, pregunta: “¿Se mitigan el dolor y la tristeza por el sueño y los baños?” ¿Y no son precisamente el dolor y la tristeza como opuestos al placer y la alegría conceptos que conciernen directamente al argumento existencial de Belladona?

El tema de la casa. La casa simboliza el aspecto femenino de la existencia, y por otra parte, el interior del ser humano. También representa (en su aspecto de casa paterna) la infancia, edad de la inocencia.

Una casa ardiendo significa regeneración, purificación interior, con idéntico significado al que ya hemos visto en otros temas. El temor de que arda la casa es al mismo tiempo el temor de ser regenerado interiormente, lo que, como hemos visto, Belladona no puede admitir porque eso significaría admitir que ha pecado.

Los lobos y los perros. El lobo, símbolo solar, representa en uno de sus aspectos negativos la lubricidad, como lo muestra el origen de la palabra lupanar, y es fácil comprender que Belladona hipertrófica, modelo de virtud, pueda ver en el símbolo algo francamente indeseable; lo contrario ocurrirá cuando predominen las pulsiones líticas.

En cuanto al perro, como guardián del hogar, une los dos símbolos que éste inmediatamente sugiere -casa y fuego-  los cuales, como ya hemos visto, pertenecen por derecho propio a la panoplia iconográfica de Belladona.

El tema de la transparencia. La nariz simboliza la sexualidad. La transparencia evoca inocencia, la cual no sólo es afectada en la cuestión sexual sino también en los pensamientos (cabeza transparente).

El tema de los obstáculos, que hemos encontrado en otros remedios, es uno de esos que -sin perjuicio de que puedan contribuir al argumento específico del medicamento que estamos estudiando-  nos remiten al drama general del Pecado en su acepción de Caída, lo que ilustra a la perfección este texto de Peradejordi[23]:

“Una antigua etimología, acaso falsa etimología, hace derivar peccatum (pecado) de pedes cadenatus: pie encadenado. El pecado, la ofensa (de offensa- ae: choque, tropiezo), el tropiezo, el obstáculo (de  obstaculum- i: obstáculo, impedimento, tropiezo) o el impedimento (de impedio: poner trabas en los pies) son, simbólicamente, lo mismo.

“Algo mantiene al hombre agarrado por los pies, impidiéndole emprender el camino, no dejándole salir de su prisión. Algo hizo tropezar a nuestros primeros padres y nos ha llegado en forma de pecado original. Una equivocación, una verdadera metedura de pata, se halla en la base del estado actual del ser humano, símbolo escindido, como hemos visto. Todos conocemos la acepción sexual de la palabra tropiezo».

Y por lo que se refiere al caso concreto de Belladona -apurando tal vez un poco la interpretación-  ese difícil sorteo de obstáculos simboliza la evitación de la sexualidad (el tropiezo) lo que le ahorrará un placer que dependa de otro, garantizándole de paso la inocencia, que en este caso adquiere la categoría de virtud notoria, que a su vez le asegurará el disfrute de los bienes, de donde la alegría.

5. RESUMEN

Los núcleos.-

Pecado: Querer poseer la felicidad y la alegría en sí mismo.

Pérdida: Perdió la capacidad de obtener placer y alegría de las cosas y de los otros.

Temor del castigo: Ser purificado a través del fuego.

Justificación: Va sobre un buey; su vehículo, su cuerpo, es un cuerpo inocente.

Nostalgia: No aparecen en la patogenesia síntomas que permitan conocer la nostalgia particular de Belladona. Recurro a un dato de la clínica: un niño de 12 años se enganchó por el cuello en un tendedero bajo mientras corría por la azotea; se recuperó pronto pero quedaron molestias en la laringe y crisis convulsivas durante varias semanas, por lo que fui consultado. Belladona lo curó. Este niño era hijo de padres divorciados que se alternaban su custodia, pero él prefería vivir con su padre porque este «vivía en el campo». Invitado a expresar sus fantasías me contó que a menudo imaginaba habitar un lugar hermoso, una colina, y que «los animales le obedecían». Esta faceta adánica de señor de los animales podría constituir el núcleo nostálgico de Belladona.

Por lo demás no parece descabellado: todos (o al menos los que somos de pueblo) hemos vivido muchos episodios en los que se pone de manifiesto el respeto que los animales muestran por los niños (inocentes).

Fallo en el acto humano.- La delectación.

Virtud notoria.- La inocencia.

6. UN CASO CLÍNICO

Mujer de 52 años que consulta por primera vez en septiembre de 1992. Padece de colitis ulcerosa, diagnosticada 8 años antes. La respuesta a los tratamientos convencionales ha sido cada vez menor y últimamente sangra mucho y los episodios son casi continuos.

El caso presenta una serie de síntomas característicos que permiten prescribir Belladona sin recurrir a ninguna hipótesis:

-A la paciente le gusta el juego (el bingo especialmente). Le gusta tanto que, siendo de un pueblo, suele conducir varias noches a la semana hasta la ciudad, distante 70 Km., para jugar. Su familia ha tratado de disuadirla pero finalmente la ha dado por imposible.

-Llora con extraordinaria facilidad.

-Aversión por las grasas.

-Cuando sale, la asalta a menudo el temor de que su casa pueda salir ardiendo.

Por supuesto, los síntomas propios del proceso patológico (deposiciones sanguinolentas, hemorragia por el recto, diarrea) quedan asimismo cubiertos por Belladona.

Han pasado 14 años desde que inició el tratamiento y sigue bien. En este tiempo ha tenido que recurrir varias veces a Belladona, con un resultado inmediato en todos los casos, y progresivamente más duradero.

Pero existen ciertos elementos de la historia que cobran mayor significado a la luz de la hipótesis propuesta:

1-    El comienzo de su padecimiento lo refiere la paciente a un gran disgusto: una hija suya de 16 años quedó embarazada, es decir, perdió la inocencia. La hija se casó con el novio, tuvieron su hijo y viven felices, pese a lo cual ella no ha podido superar el trauma. Dice que aquello le produjo “desesperación”. Según el DRAE, la desesperación es “una alteración extrema del ánimo causada por cólera, despecho o enojo”. Una alteración tan intensa y duradera sólo puede causarla algo que afecte directamente a la vulnerabilidad del sujeto. Por supuesto, esta circunstancia también podría haberse incorporado a la historia por vía repertorial: Desesperación o Trastornos por mortificación, síntomas ambos que quedan cubiertos por Belladona.

2-    Pese a su edad, la paciente adopta comportamientos y actitudes infantiles. Por ejemplo, tiene una “pandilla” con la que se reúne regularmente. En una ocasión, algunas de las amigas hicieron algo sin contar con ella y se enfurruñó, se quejaba amargamente de la traición que había sufrido, y lo hacía en los mismos términos que una adolescente. Finalmente, las cosas se arreglaron.

3-    Su voz es lastimera y suplicante: intenta (de modo inconsciente) despertar en el médico el instinto de protección. Al marido se dirige en el mismo tono. Esto no parece casar bien con la independencia y la resolución que muestra a la hora de irse a jugar al bingo, pero justamente es así como actúan los niños: dependientes en general pero independientes y decididos en ocasiones cuando se trata de perpetrar sus caprichos

Este caso tiene de interés el hecho de que fue inicialmente resuelto de acuerdo a la técnica repertorial ortodoxa, pero al mismo tiempo contiene todos los elementos que permiten comprenderlo desde la perspectiva de la hipótesis metafísica. Tal concordancia contribuye sin duda a reforzar la hipótesis. No obstante, una hipótesis no es más que una hipótesis; no debe utilizarse como principal guía de la prescripción hasta que llegue a ser ampliamente confirmada.

 

Emilio Morales Prado



[1] Santo Tomás de Aquino. Suma contra los gentiles. Libro I. Cap. C.

[2] Henri Collin. Manuel de philosophie thomiste. Librairie P. Tequi. París, 1950.

 

[3] Santo Tomás de Aquino. Suma de teologia. I- II. Q 31, a.3.

[4] Antonio Millán Pueyes. Léxico filosófico. Rialp. Madrid, 1984.

[5] Santo Tomás de Aquino. Suma contra los gentiles. Libro I, Cap. C.

[6] En la fantasía de Belladona encontramos cuatro maneras tradicionales de adquirir riquezas ilegítimas : guerras, asesinatos, juego y negocios. La otra cara de la misma moneda nos relaciona etimológicamente, de acuerdo a Corominas, la palabra batalla con atobar que significa «aturdir», del cat. atalbar «perturbar los sentidos, amodorrar, atolondrar»: derivado del âr. talb «pérdida, ruina». Lo que sitúa desde la perspectiva lingüística, en el mismo estante todos esos temas, incluyendo el de la confusión.

[7] “Acto humano” es un concepto que debemos a la filosofía escolástica. Significa el acto deliberado y voluntario del ser inteligente. También se conoce como “acto moral”, “acto libre” o “acto virtuoso”. Los filósofos escolásticos lo dividieron, para su estudio, en una serie de fases o etapas en las que se conjugan los actos debidos al intelecto con los actos debidos a la voluntad. Estas etapas son: 1-Simple aprehensión del fin; 2-Simple volición del fin; 3-Juicio que presenta el fin como asequible; 4-Intención del fin; 5-Consejo; 6-Consentimiento; 7-Juicio discretivo-práctico; 8-Elección; 9-Imperio; 10-Uso activo del querer; 11- Uso pasivo de las facultades ejecutivas; I2-Fruición. En el enfermo y en la patogenesia encontramos signos de alteración de una u otra de las fases del acto humano. Esto nos ayuda a la caracterización cada remedio de la materia médica cuando empleamos la metodología de Masi Elizalde.

[8] J. Corominas. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Gredos. Madrid

[9] Llamo virtud notoria a la virtud que el sujeto instrumenta para asegurar el éxito de su empeño hipertrófico.  La encontramos  inevitablemente en cada paciente y en cada remedio. La inocencia es más  protovirtud que virtud propiamente dicha. Utilizo la expresión “virtud notoria” porque, al contrario que la verdadera virtud, suele ser muy evidente, predicándola el sujeto de sí mismo sin el menor atisbo de pudor.

[10] Louis Charbonneau-Lassay. Le bestiaire du christ. Archè. Milano, 1940.

[11] J.Corominas. Op. cit.

[12] Diccionario enciclopedico Espasa- Calpe.

[13] L. Charbonneau- Lassay. Op. Cit.

[14] Cfr. Dom H.Lecrecq, Dictionaire d’archeologie chretienne, T. VI, vol. I, col. 744.-  G. Hoffet, in Regnabit, année 1927, p. 195.

[15] Dom Constant ha creído poder decir que San Hilario había modificado más tarde su opinión sobre este punto; pero el erudito Lebon sostiene que no se encuentra absolutamente nada que pueda autorizar a Dom Constant en su afirmación. Cfr. Revue d’histoire ecclesiastique de louvain, année 1927, n? 1.

[16] Ibid. p.104.

[17] Santo Tomás de Aquino. Suma de teologia I- I. Q.89 a.2.

[18] Esto queda ratificado en el síntoma “Imagina que su cuerpo vivo se está pudriendo”. La podredumbre, signo de transmutación, se realiza en un cuerpo vivo, un cuerpo que vence a la muerte, como el cuerpo de Cristo. Y no podría ser de otro modo: Belladona protesta inocencia, lo que debería ponerlo a salvo de la muerte; como por otra parte sabe que ha de morir, no le queda otro remedio que representarse su muerte como la de un inocente.

[19] J. Carcopino. La basilique pythagoricienne de la porte- majeure, a Rome, 1927.

[20] Dicho sea de paso, cuando Jesús fue tentado en el Desierto, el contenido argumental de esa tentación fue prácticamente idéntico al que se refleja en los cinco elementos de la felicidad divina según Boecio. Cfr. Santo Tomás de Aquino. Suma contra los gentiles. Libro I, cap. C.

[21] Santo Tomás de Aquino. Suma de teologia I- II.

[22] No hay que olvidar que justamente tristeza y dolor, así como sus contrarios alegría y delectación, constituyen los cimientos del drama existencial de Belladona.

[23] Julio Peradejordi. El cuerpo humano. Obelisco. Barcelona, 1991.

Doctor Emilio Morales

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