El nuevo médico: un camino a la utopía

 

En el origen de la cultura, el brujo, el chamán, el curandero, ocupaba el papel de mediador entre las oscuras y misteriosas fuerzas de la naturaleza y el hombre acechado por las mismas. El chamán, en virtud de una disposición innata o aprendida de sus maestros, era capaz de dominar y mantener alejadas de su protegido todas las amenazas que desequilibran la salud y traen el infortunio y la muerte, fuesen estas los designios malévolos de algún espíritu, el capricho de este o aquel dios ofuscado por la conducta o la buena fortuna del sujeto, el hechizo perpetrado por algún poderoso intuitivo a requerimiento del envidioso o del vengativo, o la suerte adversa en forma de un veneno, un accidente, un animal peligroso. Y cuando, a pesar de todo el poder del mago,  la muerte resultaba inevitable, él sabía acompañar a su pupilo hasta las mismas puertas del más allá dejándolo a un solo paso de la feliz compañía de sus antepasados. Sigue leyendo

LA EFICACIA CLÍNICA DE LA HOMEOPATÍA

A menudo, los detractores de la homeopatía exhiben como prueba de sus argumentos estudios clínicos que “demuestran” la ineficacia de nuestras dosis. Engañan de este modo a un público que, ignorante de las peculiaridades del método, admiten tales resultados como santa palabra. Pero lo cierto es que el formato de un ensayo clínico tiene que estar adaptado al método que se estudia. En alopatía se analiza la relación terapéutica de una sustancia determinada con una enfermedad determinada y este resultado se confronta con el que se obtiene con un placebo o, en ciertos casos, con otra sustancia o con nada. Eso está bien para la alopatía porque su método consiste en combatir una enfermedad determinada con una determinada sustancia. Puede estudiarse pues la eficacia de un antiinflamatorio (X) contra la artritis y comparar el resultado con el que se obtiene con placebo: X versus placebo. Si el resultado obtenido con X es significativamente superior que el obtenido con placebo, se deduce que X es un remedio útil en el tratamiento de la artritis. Y del mismo modo con cualquier enfermedad (designada, como es habitual por un nombre: carcinoma de mama, bronquitis asmatiforme, cistitis, etc.) Sigue leyendo

La opción terapéutica de Bettine von Arnim (1785-1859). Ventajas de la homeopatía para una paciente del siglo XIX

Autor: Martin Dinges[1]
«Tengo la sensación de que un periodo sensitivo debiera preceder al desarrollo intelectual; por eso me he comprometido tan apasionadamente con la homeopatía. El sentimiento doloroso de una presión intelectual encuentra en ella al menos un alivio y una explicación, porque abjura de la coerción  médica, ni fontanelas, ni cura de cantáridas, ni sangrías periódicas, ni purgas, ni camisolas de lana, el hombre debe ser libre, de lo contrario no está sano; y una constitución sana debe conducir a un régimen (político) saludable, de otro modo él mismo está enfermo y una multiplicidad

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La agravación en homeopatía. Distintos tipos.

Autora: doctora María Luisa Rey Guerreiro

 

 

S U M A R I O

1- OBJETIVOS

2- CONCEPTO DE AGRAVACIÓN EN HOMEOPATÍA

3- LA PRESCRIPCIÓN EN HOMEOPATÍA

4- AGRAVACIÓN HOMEOPÁTICA: CONDICIONES EN QUE SE PRODUCE. TIPOS. CASOS DE AGRAVACIÓN SEGÚN KENT

a) La agravación durante un tratamiento ortodoxamente homeopático

b) La agravación durante un tratamiento no ortodoxo

c) La agravación tras la administración de un remedio no exactamente  homeopático

d) Casos de agravación según Kent

5- RESUMEN Y CONCLUSIONES

6- BIBLIOGRAFÍA

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La homeopatía en la palestra. Aclarando términos.

 

Los que me conocen saben que no soy amigo de participar en polémicas a propósito de la homeopatía. Y no lo soy en gran parte porque no me gusta el formato en que tales polémicas suelen presentarse: alguien nos descalifica y los homeópatas se molestan en buscar argumentos para rebatir algo irrebatible, es decir, bobadas insensatas y gratuitas. Esos no son términos de un debate, sino, simple y llanamente, basura. Pues bien, no quiero esa basura. A menudo digo a mis amigos: “Sólo hablo de homeopatía con homeópatas”, lo que sin duda es algo exagerado, pero refleja mi manera de sentir: si alguien que no conoce la homeopatía ni quiere conocerla pretende iniciar un debate descalificando ¿tengo yo que ponerme a su altura? Por otra parte, el tal (o los tales) no pretenden debatir nada porque de entrada parecen muy seguros de sus despampanantes afirmaciones. Se hacen llamar científicos aunque en mi opinión el término cientifista les cuadra bastante mejor. Se hacen llamar escépticos y desconocen el significado del término. También es mi opinión, naturalmente. Como se limitan a negar, yo los llamo negadores.

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